Textos hermeticos
Textos hermeticos Los dioses, por su parte, fueron modelados de la parte más límpida de la materia y no necesitan para nada del auxilio de la razón y de la ciencia[46]; pues, aunque la inmortalidad y el vigor de una eterna juventud hagan en ellos el papel de sabiduría y ciencia, Dios, para que no se viesen enajenados de ellos y se mantuviese la unidad de su plan, instituyó para ellos, como ciencia y conocimiento, el orden de la necesidad en forma de ley eterna. Y, al mismo tiempo, distinguió al hombre, el único entre los seres vivos, con el don exclusivo de la razón y la ciencia, para que, por medio de ellas, pudiese rechazar y expulsar los vicios corporales y tender hacia la esperanza y la voluntad de inmortalidad. En pocas palabras, Dios modeló al hombre con ambas naturalezas, la divina y la mortal, para que fuera bueno y pudiese alcanzar la inmortalidad. Un hombre así constituido es, por decreto de la voluntad divina, superior tanto a los dioses[47], sólo constituidos de naturaleza inmortal, como a los demás mortales. Por eso, el hombre, unido a los dioses por lazos de parentesco, los venera con piedad y santa mente, mientras que éstos, a su vez, cuidan y velan por todo lo que concierne a los hombres con afectuoso cariño.
23Naturalmente me refiero a esos pocos hombres dotados de una mente piadosa; de los pervertidos, en verdad, no debemos ni hablar, no sea que este santísimo discurso se vea mancillado con su presencia.