Textos hermeticos
Textos hermeticos 25¿Por qué lloras, Asclepio? Egipto ha de verse sometido a algo más grave y mucho peor que estas cosas, peores calamidades han de mancillarlo todavÃa. Egipto, el en otro tiempo santo y bien amado de la divinidad, la única fundación de los dioses sobre la tierra por su piedad, maestra de santidad y devoción, se convertirá en modelo de la {im}piedad más extremada[56]. Y entonces, el cosmos, ya no será algo digno de admiración ni de reverencia para unos hombres hastiados de todo. Este cosmos que es bueno, nada mejor que él puede imaginarse que hubo, hay o habrá, correrá un grave peligro y se convertirá en una carga difÃcil de soportar para los hombres, que despreciarán y llegarán a odiar al cosmos entero[57] —esta obra inimitable de Dios, gloriosa construcción ordenadamente dispuesta por la múltiple diversidad de las formas, instrumento de la voluntad divina que dispensa, sin envidia[58], todos los dones a su obra, ensamblaje, uno y diverso a la vez, en un solo conjunto, de todo lo que puede ser considerado digno de admiración, alabanza y amor—. Los hombres preferirán las tinieblas a la luz y juzgarán más útil la muerte que la vida. Nadie alzará sus ojos al cielo. Al hombre piadoso se le considerará demente, al impÃo sabio, el loco furioso será tenido por valiente y el más malvado por hombre de bien[59]. El alma y su doctrina de que es inmortal por naturaleza o que se tiene por cierto que ha de alcanzar la inmortalidad, según yo os he enseñado, no sólo dará risa sino que será considerado una fantasÃa de la soberbia. Quien se consagre a la religión de la mente[60], creedme, será reo de pena capital. Se instituirán unos nuevos derechos y una nueva ley. Ya no volverá a oÃrse, ni albergará la mente humana, nada santo, nada piadoso, ni nada digno del cielo y de los seres celestes. Tras separarse, dolorosamente, los dioses de los hombres, sólo quedarán sobre la tierra los ángeles malvados, esos que, unidos a los hombres, los empujan con violencia, infelices de ellos, a todo tipo de osadÃa malvada, a la guerra, al robo, al engaño y a todo lo que es contrario a la naturaleza del alma[61]. Se desestabilizará la tierra, dejará de ser navegable el mar y el cielo se verá privado del curso de los astros y de la ruta de las estrellas. Enmudecerá, forzada al silencio, toda voz divina, se pudrirán los frutos de la tierra, estéril se volverá el suelo y el mismo aire languidecerá en una siniestra inacción[62].