Textos hermeticos
Textos hermeticos Os he explicado punto por punto todas las cosas, en la medida en que mi propia humanidad me lo ha permitido y lo ha querido y consentido la divinidad. Sólo nos resta bendecir a Dios con nuestras oraciones y regresar al cuidado del cuerpo, pues bastante hemos saturado, por asà decir, nuestras almas ocupándonos de las cosas divinas.
41Salieron todos del santuario y se dispusieron a dirigir sus plegarias a Dios con la mirada vuelta hacia el sur (pues cuando se ora a Dios en el ocaso, se ha de mirar hacia el sur, lo mismo que si está amaneciendo se ha de mirar hacia el este), pero en el momento en que empezaban a orar, Asclepio, dirigiéndose a Tat, le dijo con voz queda:
—Tat, ¿quieres que sugiramos a tu padre que acompañe nuestra súplica a Dios con incienso y perfumes? Pero Trimegisto, que le habÃa oÃdo, repuso irritado:
—¡Calla Asclepio! ¡Calla!, porque casi es un sacrilegio quemar incienso y todo lo demás mientras se ora a Dios, pues nada le puede faltar a quien es él mismo todas las cosas o en quien todas las cosas están. Por tanto, adoremos a Dios dándole gracias, porque la mejor forma de incensar a Dios es la acción de gracias de los mortales.
