Textos hermeticos
Textos hermeticos No obstante, Hermes, en su obra Sobre la inmaterialidad desacredita a la magia misma cuando dice que «no es necesario que el hombre espiritual[16], el que ha llegado a conocerse a sí mismo, intente conseguir cosa alguna a través de la magia, aunque sea algo reputado por bueno, ni que violente a la necesidad, a la que ha de dejar cumplirse de natural y por decreto; ese hombre ha de dejarse llevar únicamente por la búsqueda de sí mismo y, tras reconocer a Dios, podrá alcanzar la Triada innombrable[17]; ese hombre ha de dejar, pues, que el destino actúe como quiera sobre un barro que le pertenece, el cuerpo». Y entonces, sigue diciendo, «si piensas y te conduces de ese modo, verás al hijo de Dios convertirse en todas las cosas por causa de las almas piadosas, para elevarlas desde la región del destino hasta lo incorpóreo. Míralo convirtiéndose en todo: Dios, ángel, hombre pasible. El que todo lo puede se convierte en todo lo que quiere y obedece a su padre al difundirse a través de todo cuerpo. Al iluminar el pensamiento de cada uno, lo remonta a la región feliz, donde ya estaba antes de convertirse en corpóreo, el pensamiento lo acompaña, lo impulsa y es guiado por Él hasta aquella misma luz».