Textos hermeticos
Textos hermeticos —Entonces padre, ¿por qué no concedió Dios el pensamiento a todos los hombres?
— Porque quiso, hijo mÃo, que el pensamiento se asentara entre las almas como recompensa[68].
4—¿Y dónde lo emplazó, padre?
—Llenó con el pensamiento una gran crátera[69] y la envió a este mundo acompañada de un heraldo que tenÃa la misión de proclamar a los corazones de los hombres estas palabras: «Sumérgete en esta crátera tú que puedes hacerlo, tú que confÃas en que retomarás junto al que la ha enviado y sabes por qué has nacido».
Aquellos que comprendieron la proclama y se sumergieron en el pensamiento, participaron del conocimiento y se convirtieron asà en hombres perfectos, dotados de pensamiento. Pero quienes no alcanzaron a entenderla son meramente racionales no adquirieron el pensamiento e ignoran por qué y por causa de quién han nacido.
5Las sensaciones de estos hombres son semejantes a las de los animales irracionales, pues, con una constitución dominada por la pasión y la agitación interior, no dan importancia a las cosas en verdad dignas de admiración, sino que se entregan a los placeres y los apetitos corporales creyendo que en éstos reside lo propiamente humano.