Textos hermeticos
Textos hermeticos 2No dejéis que la poderosa corriente os derive, sino que, aprovechando el reflujo, los que podáis arribar, fondead en el puerto de la salvación[89]. Y, una vez allÃ, buscad un guÃa que os muestre el camino hacia las puertas del conocimiento, allà donde resplandece la radiante luz inmaculada de tiniebla, allà donde no existe la embriaguez y todos permanecen sobrios mirando con el corazón a Aquel que quiere ser visto. Aquel que no es audible, ni decible, ni visible para los ojos sensibles sino sólo para el pensamiento y el corazón. Pero para ello es preciso primero que hayas desgarrado la túnica que te reviste: ese tejido de la ignorancia, ese sostén de la maldad, esos hilos de la perdición, esa tenebrosa prisión, la muerte viviente, el cadáver sensible, el sepulcro que te circunda, el ladrón que habita en ti, el que odia por lo que ama y que envidia por lo que odia.