Textos hermeticos
Textos hermeticos —Pero hijo, ¿es que concibes peor castigo que la misma impiedad?, ¿qué fuego tiene una llama más ardiente?; ¿qué bestia carnÃvora puede desgarrar el cuerpo con más saña que la impiedad al alma? ¿Acaso no oyes a esa alma impÃa en su suplicio, clamando auxilio y gritando: «¡Me consumo! ¡Me abraso! ¡No sé qué decir, no sé que puedo hacer! ¡Ay desgraciada de mÃ, soy devorada por la depravación que me posee! ¡No puedo ver ni oÃr!»?
¿De quién pueden ser estas exclamaciones sino de un alma que está siendo castigada? No vayas a caer tú también en el error vulgar de creer que el alma, tras abandonar el cuerpo, se transforma en bestia.
El noûs,agente de la retribución21La misma impiedad es pues el castigo del alma. Porque cuando el pensamiento se torna demonio y adquiere el cuerpo de fuego, entra al servicio de Dios, que le ordena penetrar en el alma más impÃa y atormentarla con el látigo de los errores, de modo que el alma asà fustigada se abalanza sobre el asesinato, la injuria, la blasfemia y la violencia de cualquier tipo, en suma, todas aquellas cosas que constituyen la injusticia entre los hombres.
Mientras que cuando se introduce en un alma piadosa, el pensamiento la conduce a la luz del conocimiento; el alma canta entonces sin cesar himnos a Dios, habla piadosamente a todos los hombres y se conduce con rectitud de palabra y de obra, en imitación de Dios padre.