Textos hermeticos
Textos hermeticos Pues bien, cuando el pensamiento se encuentra con un alma indolente, algo que le resulta insoportable, la abandona, dejándola aquà abajo unida al cuerpo y ahogada por él. Esta alma, hijo, carece pues de pensamiento y un tal ser no merece ser llamado ‘hombre’. Porque el hombre es un viviente divino que no puede compararse con los seres irracionales de la tierra, sino sólo con los que están allá arriba y llamamos dioses. Incluso, yendo más lejos, podemos decir que el hombre está por encima de los dioses, o como mÃnimo, que es enteramente igual a ellos en poder.
25Porque ninguno de los dioses celestes es capaz de descender a la tierra atravesando los lÃmites del cielo y, sin embargo, el hombre, sube hasta el cielo y toma sus dimensiones, conoce lo que está arriba y abajo y comprende todas las demás cosas con exactitud. Y lo que es más admirable, no necesita abandonar la tierra para acceder a lo alto, tal es el alcance de su poder. Podemos, por tanto, afirmar sin temor que el hombre terrestre es un dios mortal y que el dios celeste es un hombre inmortal. Por eso todas las cosas existen por medio del par cosmos-hombre y originadas desde el uno.