Textos hermeticos
Textos hermeticos 21Pero ¡ay de ti!, si aprisionares el alma en el cuerpo, si la infravalorares diciéndote: «No puedo pensar, me siento incapaz de hacer nada, me da miedo el mar, no puedo subir al cielo, no sé quién era ni quién seré»; no pretendas entonces conocer a Dios, no pretendas poder pensar cosas bellas y buenas si amas el cuerpo, si eres malvado, pues la suprema maldad es ignorar lo divino. Por el contrario, sentirse capaz de conocer, desearlo y tener esperanza en conseguirlo es el camino [adecuado, derecho] y fácil que conduce hasta el bien; él te acompañará en cualquier recodo de tu camino, él se te manifestará en todas partes, donde y cuando menos te lo esperes, estés despierto o dormido, mientras navegues o cuando camines, de noche o de día y tanto si hablas como si callas. Pues nada existe que no sea él.
4. Dios, visibleen la creación22Y si a esto repusieras: «¿Pero no es Dios invisible?», yo te contestaría: «habla con piedad, ¿es que existe algo más visible que Dios?», porque él hizo todas las cosas precisamente para que le veas a través de ellas; de modo que éste es el bien de Dios, ésta es su excelencia, manifestarse a sí mismo por medio de todas las cosas. En realidad, no hay nada que sea invisible, ni siquiera entre los seres incorpóreos, pues el pensamiento mismo se hace visible en el pensar y Dios en el crear.