Tristan e Iseo
Tristan e Iseo Hacia 1170 compone el alemán Eilhart von Oberg su Tristrant. Es la única historia de Tristán del siglo XII conservada en su totalidad[6]. Tradicionalmente se le consideraba el mejor representante del «poema primitivo», el más fiel traductor del modelo que inspiró las restantes versiones. Trabajos recientes obligan a considerar su supuesta fidelidad al original con mayor prudencia: Eilhart no es un mero traductor, sino un adaptador cortés.
Su concepción de la leyenda es más épica, sin por ello evitar ciertos elementos corteses, como el monólogo de Iseo después de beber el filtro. Tristán es un gran héroe malogrado por un destino adverso. Se complace en sus aventuras, relata mucho más detenidamente que los autores franceses sus batallas. En cambio, el papel de Iseo es más reducido. El relato es rápido y vivo: la obra es más breve de lo que los restantes poemas del siglo XII debieron de haber sido; se detiene poco en los detalles y prefiere el estilo directo. Le repugna mezclar a Dios en la historia de los amantes: tal vez suprimiese voluntariamente el juramento ambiguo por el que la reina se justifica ante la corte de Marcos y Arturo y la declaración equÃvoca de Iseo en el encuentro bajo el pino[7].