Tristan e Iseo
Tristan e Iseo Entre tanto Tristán cabalgaba. Dejó el camino que lo llevaba a los confines de Cornualla, tomó un sendero, volvió hacia atrás y, después de largos rodeos y mucho andar, llegó a la casa del florestero Orri que lo ocultó en su bodega. Nada le faltó: Orri era generoso y buen cazador; todos los días salía al bosque y regresaba trayendo jabalíes, jabatos, ciervos, corzos y gamos. Allí vivía Tristán oculto en el sótano con Governal. A través de Perinís, el fiel servidor, tenía noticias de su amiga.