Upanishads
Upanishads
La Luz de la consciencia viene a él mediante infinitos poderes de percepción, y, sin embargo, está por encima de estos poderes. Él es Dios, el que todo lo gobierna, el refugio infinito de todo.
El cisne errante del alma mora en el castillo de las nueve puertas del cuerpo, y levanta el vuelo para gozar del mundo exterior. Es el dueño del universo: de todo lo que se mueve y de todo lo que no se mueve.
Sin manos, sostiene todas las cosas; sin pies, corre a todas partes. Sin ojos, ve todas las cosas; sin oÃdos, todo lo oye. Conoce todo, pero nadie le conoce, el EspÃritu antes del principio, el EspÃritu Supremo y sempiterno.
Oculto en el corazón de todos los seres se encuentra el Atman, el EspÃritu, el Sà mismo; menor que el menor de los átomos, más grande que los espacios más amplios. Cuando, por la gracia de Dios, el hombre ve la gloria de Dios, lo ve más allá del mundo del deseo, dejando atrás todos los pesares.
Conozco a ese EspÃritu cuya infinidad está en todo, que es por siempre uno, más allá del tiempo. Conozco el EspÃritu al que los amantes de Brahman llaman eterno, más allá del nacimiento y del renacer de la vida.
Que Dios, que en el misterio de su visión y poder transforma su blanco resplandor en creación policromada; de quien provienen todas las cosas y adonde todas retornan, nos conceda la gracia de la visión pura.