Despierta
Despierta Piensa en lo que más anhelas en este momento. Puede ser dinero, reconocimiento, amor, estabilidad. Ahora imagina que lo consigues. Experimentarás alegrÃa por un tiempo, pero ¿qué pasará después? Pronto necesitarás más. La euforia inicial se desvanecerá y volverás a sentir ese vacÃo, esa ansiedad por lo próximo. La felicidad basada en condiciones es frágil porque todo lo externo es pasajero.
La mente está programada para creer que la felicidad es algo que se alcanza. Te dices: "Seré feliz cuando tenga más dinero", "Seré feliz cuando encuentre a la persona indicada", "Seré feliz cuando resuelva mis problemas". Pero cuando lo consigues, descubres que la sensación de plenitud es temporal. Inmediatamente aparece un nuevo deseo, una nueva preocupación. Sigues corriendo detrás de algo que nunca llega a ser suficiente.
Esta es la gran trampa: crees que la felicidad es el resultado de algo externo, cuando en realidad, la felicidad es un estado natural que has olvidado. No es algo que se obtiene, es algo que se experimenta cuando dejas de condicionar tu bienestar. No depende de logros, ni de personas, ni de circunstancias favorables. Surge cuando te liberas de la idea de que necesitas algo para estar completo.
