Safari. A la caza de tu amor
Safari. A la caza de tu amor El amanecer llegó teñido de un rojo furioso, como si la tierra misma hubiera sangrado durante la tormenta de la noche anterior. El león que había irrumpido en el resort había sido finalmente ahuyentado, pero no sin caos. Un par de empleados heridos, cercas destrozadas y un aire tenso que todavía se respiraba en cada rincón del lugar.
Noa se encontraba junto a Alonso, caminando por los límites del resort para inspeccionar los daños. Cada paso que daba era un recordatorio del agotamiento acumulado, pero no estaba dispuesta a mostrarse débil delante de él.
—No está tan mal como pensé —comentó Alonso, agachándose para examinar una sección de la cerca destrozada.
—¿Esto te parece "no tan mal"? —replicó Noa, señalando las huellas profundas y los restos de barro que marcaban el recorrido del león.
Alonso se puso de pie, limpiándose las manos en los pantalones. —En la sabana, esto es rutina. Aprende algo, niñata : aquí, todo es cuestión de supervivencia. O te adaptas, o desapareces.
—¿Siempre eres tan filosófico? —preguntó ella, rodando los ojos.
Él sonrió, pero era una sonrisa cargada de desafío. —¿Siempre eres tan terca?