Alcoholes
Alcoholes Y esa es la historia al mismo tiempo singular, increíble, trágica y ridícula de los motivos por los que yo fui la única persona detenida en Francia en relación con el robo de la Gioconda. Y encima la policía hizo todo cuanto pudo para justificar su acto, interrogó a mi portera, a los vecinos, preguntándoles si yo recibía muchachitas, muchachitos y qué sé yo y si mis costumbres hubieran sido mínimamente dudosas no me habrían soltado, estando como estaba en juego el honor del cuerpo. Entonces comprendí de lleno las palabras de aquel que decía que si le acusaran de haber robado las campanas de Notre-Dame pondría pies en polvorosa. Debo añadir que, si bien nadie me pidió excusas, la mayoría de los periódicos me citaron como un ejemplo de hospitalidad. Y acabo con el epílogo del asunto: el Héroe fue detenido en el Cairo a finales de 1913 y los tribunales le absolvieron. De lo cual me alegré pues el pobre muchacho no era en realidad un malhechor sino un chiflado, y se ve que los jueces pensaron lo mismo que yo.
Y esa es la historia de los seis poemillas escritos En la Santé y, por otra parte, ahí están todas las aclaraciones biográficas que admite Alcoholes.