Alcoholes
Alcoholes Le he dicho antes que Vendimiarlo era mi poema preferido del libro. Pero pienso que, el más nuevo y el más lÃrico, el más profundo es Los esponsales, dedicado a Picasso cuyo arte sublime admiro, y que de hecho le concierne a ud., Madeleine, pues el objeto de ese poema no es otra mujer que ud. que debÃa venir y no hay duda de que junto con El brasero aunque no es mi mejor poema sà en cambio el más inmediatamente accesible.
Por lo demás, ud, y yo nos amamos tanto que seguramente habrá perdonado mis escándalos. Mi vida de poeta es una de las más singulares sin duda, pero el destino siempre me ha rodeado de tantos problemas que a la postre me divierten infinitamente que soy una de las mayores alegrÃas de la humanidad, soy consciente de ello y lo que más me complace es haberla encontrado a ud. a quien tanto he buscado, la inteligencia sororal[233] de la mÃa, la mayor belleza, la más tierna obediencia atenta, lo que siempre me ha faltado, ud. Madeleine, para amarme en una paz lÃrica lejos de los falsos amores y de los rumores malsanos lejos también de esta guerra que se eterniza. […]
Lea pues esta confesión escrita de prisa y corriendo, pero midiendo el desorden de su estilo, luego si aun asà ud. me ama (aunque mi imagen no está sólo aquà sino en todo Alcoholes) le escribiré a su mamá.