El paseante de las dos orillas
El paseante de las dos orillas El señor Lehec había conocido a Liseux y a Bonneau. He recogido sus palabras porque se referían a hombres sobre quienes parece que no se haya escrito casi nada y merecen se les preste atención un momento.
Las publicaciones de Liseux son cada vez más buscadas porque son exactas, bellas y raras. Bonneau fue el principal colaborador de Liseux, a quien conoció en el pequeño seminario. Estos dos alumnos de monseñor Dupanloup eran uno y otro la modestia misma. Sus estilos, extremadamente precisos, se parecen. Liseux, poco hablador, tenía, me han dicho, cuando abría la boca, mucho ingenio y de lo más mordaz.
En la época del boulangisme[6], alguien fue a comprar, a Liseux, de parte del famoso general, no sé qué obra de etnología oriental que estaba a punto de salir. Liseux se excusó y preguntó dónde habría que enviar el libro cuando hubiera salido. Le dieron la dirección del general, añadiendo tras el nombre de Boulanger: «El primero de su nombre de quien se ha hablado; así fue con Bonaparte».
Y Liseux replicó vivamente:
«Perdone, un Bonaparte presenció el saqueo de Roma, en 1527».