El paseante de las dos orillas

El paseante de las dos orillas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El señor Maurice Cremnitz se hurgó y no encontró más que un carné de la Biblioteca Nacional. Los gendarmes lo examinaron y uno de ellos:

«Entonces ¿es aquí donde usted trabaja?…». A la respuesta afirmativa del señor Cremnitz, añadió: «Sus jefes deben pagarle muy mal para que ni siquiera pueda coger el tren».

El señor Maurice Cremnitz, a quien las nuevas generaciones conocen poco pero a quien no han olvidado ni André Gide ni Paul Fargue, se enroló al principio de la guerra.

Me lo encontré en Niza con su uniforme de soldado de infantería.

Cremnitz vivía la vida de los cuarteles de infantería. Nos vimos en un café durante algunos minutos y, como soldado de infantería, le pareció que como artillero yo estaba mejor vestido que él. Yo casi tenía vergüenza de ello y cuando lo dejé, salí de espaldas para que el brillo de las espuelas no apenara a este amable y valeroso muchacho.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker