El paseante de las dos orillas
El paseante de las dos orillas «Excavaciones, señor, exclamó el editor cerrando el manuscrito… Salga, señor».
Fernand Fleuret
En la «sombrÃa casa de la glorieta de Buci» vive aún el señor Maurice Cremnitz, el cual picaba mucho la curiosidad al publicar, bajo las iniciales M. C. en Vers et prose, un excelente poema titulado «Cumpleaños» y que fue compuesto a la memoria de Jean Moréas.
El señor Maurice Cremnitz es un poeta que desde hace ya mucho tiempo no enseña fácilmente sus obras. Es un hombre amable a quien le importa poco la gloria.
Los poetas, sus amigos, tienen una gran confianza en la integridad de su gusto, y, si bien sus decisiones no son sentencias, cuentan generalmente con el beneplácito de quien las ha originado, y que las acepta. Esta autoridad, que él ejerce con gran discreción y en un reducidÃsimo cÃrculo, le da asà un papel inesperado que no buscaba y que está lleno de responsabilidades.
Cada año, en tiempos de paz, el señor Maurice Cremnitz, a quien le gusta caminar, recorrÃa a pie una región que aún no conocÃa. No se complicaba con las maletas; viajaba, un buen bastón en la mano, parándose cuando querÃa, sin preocuparse de los horarios.
Una vez, cerca de Montereaux, dos gendarmes lo pararon en el camino y le pidieron la documentación.