El paseante de las dos orillas
El paseante de las dos orillas Y, cuando dejé a estos dos amigos, con Los cantos de un desarraigado bajo el brazo, abrí La teoría del éxito y me puse a canturrear la canción provenzal citada por Mistral:
En la fuente de Nîmes
Hay un zapatero
Que todo el día canta
Haciendo sus zapatos.
Y si siempre canta,
No canta para nosotros;
Canta para su novia
Que está a su lado.
Después de la guerra fui a saludar al amigo del señor Maurice Barrés. El señor Michel Pons ha envejecido un poco, pero todavía le gustan la poesía y la buena cocina burguesa. Su restaurante es un buen negocio y aún se ven allí entre las costureritas, a poetas y a periodistas.