El paseante de las dos orillas
El paseante de las dos orillas No creo que el niño de diez años fuera el autor. De todas formas daba al Journal du Musée un carácter galo que contrastaba claramente con la mojigatería contemporánea. La última columna la ocupaban las «Respuestas a las preguntas contenidas en el número anterior», seguidas por la «Solución al Jeroglífico»: «A Dios rogando y con el mazo dando». Solamente tres personas han adivinado el jeroglífico: los señores Grund, Henri Guérard y Mattei.
Una advertencia final nos hace saber que: «Debido a un accidente durante la tirada, el número ha aparecido con 15 días de retraso. Pedimos excusas a nuestros lectores».
Ningún nombre de gestor, ninguna mención de impresor legalizan la publicación de este pequeño periódico, una de cuyas principales singularidades, la edad de su director y redactor jefe, está llamada a desaparecer, puesto que, tanto para nosotros como para él, pasarán los años.