El paseante de las dos orillas
El paseante de las dos orillas Los que pasan por la calle Berton en el momento en que está más bonita, un poco antes del amanecer, oyen un mirlo armonioso dar un maravilloso concierto que acompañan con su música miles de pájaros, y, antes de la guerra, aún palpitaban a esta hora las pálidas llamas de algunas lámparas de petróleo que alumbraban aquà las farolas y que no han sido reemplazadas.
La última vez que antes de la guerra pasé por la calle Berton, fue hace ya mucho tiempo y en compañÃa de René Dalize, de Lucien Rolmer y de André Dupont, todos ellos muertos en el campo de honor.
Pero hay muchas otras cosas encantadoras y curiosas en Auteuil…
Hay también, entre la calle Raynouard y la calle La Fontaine, una pequeña plaza tan sencilla y tan limpita que serÃa difÃcil ver algo más bonito. Vemos aquà una verja detrás de la cual se encuentra el último hotel Des Haricots… Este nombre evoca el Imperio y la Guardia Nacional. Aquà es donde se enviaba a los guardias nacionales castigados. Estaban bien alojados. En él llevaban una buena vida, e ir al hotel Des Haricots se consideraba más una excursión que un castigo.