Las Once mil vergas
Las Once mil vergas «Más fuerte que el marqués de Sade, asà es como un célebre crÃtico ha juzgado Las once mil vergas, la nueva novela de la que se habla en voz baja en los salones más distinguidos de ParÃs y del extranjero.
Este volumen ha agradado por su novedad, por su fantasÃa impagable, por su audacia casi increÃble.
Deja muy atrás las obras más aterradoras del divino marqués. Pero el autor ha sabido combinar lo encantador con lo horrible.
No se ha escrito nada más aterrador que la orgÃa en el coche-cama, culminada por un doble asesinato. Nada más conmovedor que el episodio de la japonesa Kilyemu cuyo amante, afeminado confeso, muere empalado tal como ha vivido.
Hay escenas de vampirismo sin precedentes cuya actriz principal es una enfermera de la Cruz Roja, bella como un ángel, que, insaciable, viola a los muertos y a los heridos.
Los café-cantantes y los burdeles de Port-Arthur dejan en este libro los destellos rojizos de las llamas obscenas de sus faroles.
Las escenas de pederastia, de safismo, de necrofilia, de escatomanÃa, de bestialidad se combinan de la forma más armoniosa.
Sádicos o masoquistas, los personajes de Las once mil vergas pertenecen de hoy en adelante a la literatura.
