El reo, el pueblo, y el verdugo
El reo, el pueblo, y el verdugo Hemos procurado poner de manifiesto una verdad para nosotros evidente: que la ejecución de la pena de muerte en público y de la manera que hoy se hace, no llena el objeto que ha debido proponerse el legislador; que produce males graves para el reo, para la sociedad y para los seres execrados que se llaman el verdugo y su familia.
A fin de evitar estos inconvenientes proponemos que las ejecuciones no se hagan en público, y que sustituya la electricidad a los medios de destrucción que hoy se emplean. Prevemos una sonrisa burlona; pero reírse no es responder, y el ridículo tiene su esfera de acción, que no llega hasta donde se tratan en conciencia las cosas serias. Pasemos a exponer nuestro pensamiento.
