Dinero
Dinero CARIÓN. (Al público.) ¡Zeus y dioses, qué horrible es acabar siendo esclavo de un amo que está chalado! Pues si resulta que el criado sugiere cosas muy acertadas, pero afamo no le da la gana de hacerlas, por fuerza el criado recibe su parte en las desgracias de aquél. De tu propio cuerpo no te permiten los hados ser dueño: su dueño es el que te ha comprado. Asà son las cosas.
Pero contra Loxias
[1], «que vaticina desde un trÃpode labrado en oro» [2], tengo una queja cargada de razón: que siendo, según dicen, médico y adivino inteligente, me ha devuelto [3] a mi amo hecho un lunático.Le da por seguir los pasos de un hombre ciego, haciendo lo contrario de lo que tendrÃa que hacer. Pues los que vemos, guiamos a los ciegos, pero éste, sin embargo, va detrás, y me obliga a mà a ir detrás también, y eso sin darme ni la más mÃnima respuesta, ni un gruñido siquiera.
(A CRÉMILO.) Asà que no habrá forma de que yo me calle, mientras no me digas por qué vamos detrás de éste, amo; te voy a dar la lata. ¡Como pegarme no puedes mientras lleve corona!
[4].CRÉMILO. Por Zeus, como me incordies te quitaré la corona para pegarte, y asà te dolerá más.