Dinero
Dinero (Llega a escena una vieja con ropa y ademanes de jovencita, seguida de un criado con una bandeja de frutos secos y dulces.)
VIEJA. Queridos ancianos, ¿hemos conseguido llegar a casa de ese nuevo dios, o nos hemos equivocado de camino de medio a medio?
CORIFEO. Para que lo sepas: has llegado a las mismísimas puertas, jovencita, a juzgar por tu delicada manera de preguntar.
VIEJA. Bueno, pues voy a llamar a alguien de ahí dentro.
(Sale de la casa CRÉMILO.)
CRÉMILO. No, que ya he salido yo. Bien será que digas exactamente a qué has venido.
VIEJA. Me han pasado cosas terribles e ilícitas, cariño. Desde que ese dios recobró la vista, me ha hecho la vida insoportable.
CRÉMILO. ¿Y cómo así? ¿O es que también tú eras una delatora para espiar entre las mujeres?
VIEJA. No, por Zeus, eso no.
CRÉMILO. ¿Entonces, es que en tu grupo tratabas de colarte… para beber?
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