Dinero
Dinero SACERDOTE. Asà es que a Zeus Salvador también yo lo voy a mandar a paseo y me voy a quedar aquÃ, me parece.
CRÉMILO. No tengas miedo, que saldrá todo bien, si la divinidad lo quiere. Zeus Salvador está aquà presente; ha venido por su cuenta.
SACERDOTE. Me das muy buenas noticias.
CRÉMILO. Pues ahora mismo vamos a instalar -(Al Sacerdote, que va a entrar en la casa)-, tú espera a Dinero donde estaba instalado antes: como guardián permanente de la Cámara del Tesoro
[107] de la diosa. (A los de la casa.) Que traigan aquà antorchas encendidas (Los criados traen antorchas), para que tú vayas delante llevándolas y sirvas de guÃa al dios.SACERDOTE. Eso es justamente lo que hay que hacer.
CRÉMILO. Que llamen a Dinero para que salga.
(Salen de la casa DINERO, la VIEJA, y varios criados.)
VIEJA. (A CREMILO.) ¿Y yo qué hago?
CRÉMILO. Ponte en la cabeza las marmitas con las que consagraremos al dios
[108] y llévalas solemnemente; precisamente has venido con vestidos bordados.VIEJA. ¿Y aquello por lo que vine?
CRÉMILO. Todo se andará, que el mozo irá a tu casa por la noche.