Las Avispas
Las Avispas EL CORIFEO.-Niño, ¿no ves que con el dedo vas a alargar la mecha, ahora que anda tan escaso el aceite? Bien se ve que no eres tú quien lo compra.
NIÑO.-Por Zeus, si continuáis amonestándonos asÃ, apagamos las linternas y nos vamos a casa. Entonces os quedaréis a Oscuras y andaréis removiendo barro, como si fueseis patos.
EL CORIFEO.-Yo castigo a otros mayores. Pero me parece que voy pisando barro. Mucho será que, a lo más, dentro de cuatro dÃas, no llueva copiosamente. ¡Tanto crece el pabilo de mi lámpara! Este suele ser signo de gran lluvia. Además, los frutos tardÃos están pidiendo el agua y el soplo del Bóreas. Pero ¿qué le habrá sucedido al colega que vive '' en esa casa, que no sale a reunirse con nosotros? A fe que antes no habÃa que sacarle a remolque; él iba delante de nosotros cantando versos de FrÃnico, pues es aficionado a la música. Pienso, compañeros, que debemos pararnos aquÃ, y llamarle cantando; quizá la melodÃa de mi canción le haga salir.