Las Avispas
Las Avispas FILOCLEÓN.-Sí; pero si mis guardianes advierten lo que hago y tiran de la cuerda para llevarme adentro, ¿qué es lo que haréis?
EL CORIFEO.-Te defenderemos con todo el rigor de un corazón tallado en el roble. No te mantendrán encarcelado. Eso es lo que haremos.
FILOCLEÓN.-Haré lo que decís, confiado en vosotros; mas acordaos si alguna desgracia me sucede, de levantarme con vuestras manos y, después de regarme con vuestras lágrimas, sepultadme bajo la cancela del tribunal.
EL CORIFEO.-Nada te sucederá, no temas; vamos, valiente, descuélgate sin miedo invocando a los dioses de la patria.
FILOCLEÓN.-¡Oh! Lico[30], mi señor, héroe y vecino mío! Tú, como yo, te deleitas con las lágrimas perpetuas y los lamentos de los acusados; por oírlos, sin duda, has elegido ese lugar, siendo el único de los héroes que has querido vivir junto a los desgraciados: ten compasión de mí y salva a este tu vecino fiel. Nunca, te lo juro, nunca mancharé tu verja de madera con ningún excremento como hacen otros.