Las Avispas
Las Avispas FILOCLEÓN.-Ya me acuerdo; pero ¿y qué? Ahora no es lo mismo. Entonces era joven y estaba lleno de vigor y energía para robar; además, nadie me custodiaba y podía huir seguramente. Ahora hay apostados en todas las salidas centinelas que me espían: dos de ellos colocados junto a la puerta, me observan, con asadores en las manos, como a un gato que ha robado carne.
EL CORO.-Pues inventa cuanto antes otro medio, que ya llega la aurora, querida abeja.
FILOCLEÓN.-El medio más expeditivo será entonces roer la red. Que Artemis me perdone lo que voy a hacer con este instrumento de caza.
EL CORO.-Eso es obrar como hombre amante de la libertad. Dale duro a las mandíbulas.
FILOCLEÓN.-Ya está roído: pero no gritéis; mucho cuidado, no nos oiga Bdelicleon.
EL CORO.-Nada temas, amigo mío, nada temas; si chista, le obligaré a morderse su propio corazón y a combatir por su existencia, para que entienda que no se conculcan impunemente las leyes de las dos diosas[28] Ata una cuerda a la ventana, sujétate con ella y baja henchido del furor de Diopites[29].