Las Avispas
Las Avispas BDELICLEÓN.-Es fuerte cosa que, sea grande o pequeño el motivo, a todo lo hemos de llamar tiranÃa y conspiración. Durante cincuenta años, ni una sola vez oà ese dichoso nombre de tiranÃa; pero ahora es más común que el del pescado salado, y en el mercado no se oye otra cosa. Si uno compra orfos y no quiere membradas, el que vende estos peces en el puesto inmediato grita al momento: «Ese hombre quiere regalarse como durante la tiranÃa.» Si otro pide puerros para sazonar las anchoas, la verdulera, mirándote de soslayo, le dice: «Puerros, ¿eh? ¿Quieres restablecer la tiranÃa? ¿O piensas que Atenas te ha de pagar los condimentos?»
XANTIAS.-Sin ir más lejos, yo entré ayer al mediodÃa en casa de una cortesana, y porque la propuse ciertos ejercicios hÃpicos, me preguntó furiosa si querÃa restablecer la tiranÃa de Hipias.
BDELICLEÓN.-Eso le agrada al pueblo, y a mÃ, porque quiero que mi padre cambie de costumbres y dejándose de delaciones y pleitos y miserias, no salga de casa al amanecer y viva espléndidamente como Morsicos[35], me acusan de conjuración y tiranÃa.