Las Avispas
Las Avispas FILOCLEÓN.-Y te está muy bien empleado, pues ni por todas las delicias del mundo dejarÃa yo este género de vida de que pretendes apartarme. A mi no me gustan las rayas ni las anguilas; un pleito pequeñito cocido en su correspondiente tartera lo encuentro mucho más sabroso.
BDELICLEÓN.-Claro está, como que te has acostumbrado a ello; pero si puedes callar y escuchar con paciencia lo que te digo, creo que te demostraré cuán engañado estás.
FILOCLEÓN.-¿Que yo me engaño cuando juzgo?
BDELICLEÓN.-¿Pero no estás viendo cómo se burlan de ti esos hombres[36] a quienes rindes culto y adoración? ¿Que no eres más que su esclavo?
FILOCLEÓN.-¡Esclavo yo! Yo, que mando a todo el mundo.
BDELICLEÓN.-No lo creas; te haces la ilusión de que mandas, y eres un esclavo; y si no, dime, padre: ¿qué provechos obtienes de las recaudaciones que le procuras a Grecia?