Las Avispas
Las Avispas FILOCLEÓN.-¿Y qué sucederá si sale él vencedor en esta controversia?
EL CORO.-La turba de los viejos no servirá para nada. En todas las calles se burlarán de nosotros, llamándonos talóforos[37] y mondaduras de pleitos. Tú, que vas a defender nuestra soberanÃa, despliega, pues, atrevidamente, todos los recursos de tu lengua.
FILOCLEÓN.-Empezaré por probar desde las primeras palabras que nuestro poder no es menor que el de los reyes más poderosos. Pues ¿quién más afortunado, quién más feliz que un juez? ¿Hay vida más deliciosa que la suya? ¿Existe algún animal más temible, sobre todo si es viejo? Para cuando salto del lecho, ya me están esperando unos hombres de cuatro codos que me escoltan hasta el tribunal; apenas me presento, una mano delicada, que fué esquilmadora del erario, estrecha blandamente la mÃa; los acusados abrazan suplicantes mis rodillas, y me dicen con lastimera voz: «Ten compasión de mÃ, padre mÃo; te lo pido por los hurtos que hayas podido cometer en el ejercicio de alguna magistratura o en el aprovisionamiento del ejército.» Pues bien, éste a quien me refiero, no sabrÃa siquiera si yo existÃa si no le hubiera absuelto la primera vez.