Las Avispas
Las Avispas SOSIAS. —¡Oye! ¿Qué estás enfermo, mi pobre Xantias?
XANTIAS.-(Dormitando.) Procuro descansar después de esta noche de guardia.
SOSIAS.-¿Tus costillas reclaman, pues, una llamada de buenos latigazos? ¿O no sabes la clase de fiera que guardamos ahà dentro?
XANTIAS.-Lo sé; pero quiero dormir un poco.
SOSIAS.-Peligroso es, aunque puedes hacerlo; también yo siento que sobre mis párpados pesa un dulce sueño.
XANTIAS.-¿Estás loco o es que juegas al Coribante?[1]
SOSIAS.-No; este sopor que se apodera de mà proviene de Sabacio.[2]
XANTIAS.-¡Sabacio! Los dos adoramos, pues, al mismo dueño. Ahora poco, también a mà me ha asestado el sueño un mazazo, atacándome como un medo y 'acabo de tener un sueño extraordinario.