Las Avispas
Las Avispas SOSIAS.-Y yo he tenido otro, como nunca. Pero cuenta primero el tuyo.
XANTIAS.-He creído ver un águila muy grande bajar volando sobre el Agora, y arrebatando en sus garras un escudo de bronce elevarse con él hasta el cielo; después ví a Cleónimo que arrojaba aquel mismo escudo.
SOSIAS.-De modo que Cleónimo es un verdadero enigma. En la mesa esto puede servir de distracción a los convidados: adivina adivinanza ¿cuál es el animal que arroja su escudo por tierra, por el aire y en el mar?
XANTIAS.-¿Qué desgracia me anunciará semejante sueño?
SOSIAS.-No te preocupes; ningún mal te sucederá; te lo aseguro.
XANTIAS.-Sin embargo, es muy mal agüero el de un hombre arrojando su escudo. Pero cuenta tu sueño.
SOSIAS.-El mío es grandioso; se refiere a toda la nave del Estado.
XANTIAS.-Me conformo, de momento, con la quilla del asunto.