Las Avispas
Las Avispas FILOCLEÓN.-¡Oh, Dueño y Señor, no alegras mucho la vista!
BDELICLEÓN.-Presenta exactamente el mismo aspecto que Cleónimo.
FILOCLEÓN.-En efecto, tampoco lleva armas.
BDELICLEÓN.-Si te das prisa en actuar, someteré en seguida a tu decisión una causa.
.-Puedes avisar; ya hace un siglo que estoy actuando.
BDELICLEÓN.-Veamos: ¿por qué causa empezaremos? ¿Qué delito se ha cometido en casa? ¡Ah! Tratta, la esclava, dejó quemar hace poco el puchero...
FILOCLEÓN.-¡Eh!, detente; me has puesto al borde del abismo. ¿Cómo pretendes que actúe el tribunal sin balaustrada, que es precisamente el instrumento principal de nuestras funciones?
BDELICLEÓN.-Es verdad, por Zeus. No hay.
FILOCLEÓN.-(Entrando en la casa.) Voy corriendo yo mismo a buscar una.