Las Avispas
Las Avispas BDELICLEÓN.-Por los dioses, padre, no condenes por anticipado, antes al menos de haber oÃdo a las dos partes.
FILOCLEÓN.-Pero, querido, si la cosa está clara; si está clamando justicia.
EL PERRO.-Sobre todo no le absolváis; es el más egoÃsta y voraz de los perros; recorre en un instante todo el molde de un queso, y se engulle hasta la costra como otros le dan la vuelta a una isla para esquilmar a todas sus ciudades[53].
FILOCLEÓN.-Ni siquiera me ha dejado con qué cerrar las grietas de mi urna.
EL PERRO.-Es preciso que le castiguéis. Un solo árbol no puede mantener dos urracas. Es insuficiente. Espero no haber ladrado en vano y en el vacÃo... porque en este caso ya no ladraré nunca más.
FILOCLEÓN.-¡Oh! ¡Oh! ¡Cuántas maldades! Ese individuo es la encarnación misma del robo. ¿No te parece lo mismo, gallo mÃo? ¡Ah!, sÃ, se adhiere a mi opinión. ¡Eh, Tesmoteta! ¿Dónde estás? Pásame el bacÃn.