Las Ranas
Las Ranas Edipo, que al principio era dichoso... (180).
ESQUILO
De ningún modo; su sino era la desgracia, pues ya antes de que se le engendrara predijo Apolo que mataría a su padre, y aún no había nacido. ¿Cómo, pues, al principio era dichoso?
EURÍPIDES
¡Mortal infelicísimo fue luego!
ESQUILO
De ningún modo, repito. No dejó de ser lo que era. Además, esa felicidad fue imposible. Apenas nació, ya le expusieron metido en una olla (181) en el rigor del invierno, para que no llegase a ser el asesino de su padre; después, por desgracia suya, llegó al palacio de Pólibo, con los pies hinchadoa (182); luego, joven todavía, se casó con una vieja, que por añadidura era su madre, y por último se sacó los ojos.
BACO