Las Ranas
Las Ranas BACO
¡Muy bien, por Hermes! Pero no te comprendo.
EURÍPIDES
Recita, pues, otro.
BACO
Vamos, Esquilo, recítalo pronto. Tú acecha las faltas.
ESQUILO
Invocando los manes de mi padre sobre su propia tumba, que se digne oírme y escucharme le suplico (178).
EURÍPIDES
Otra repetición: oír y escuchar son dos cosas idénticas.
BACO
Pero, desdichado, ¿no ves que estaba hablando con los muertos, a los que no basta invocar tres veces? (179)
ESQUILO
Y tú ¿cómo hacías los prólogos?
EURÍPIDES
Te lo voy a decir; y si encuentras una sola repetición, o un solo ripio, me doy por vencido.
ESQUILO
Empieza ya: mi deber es escucharte; veamos qué hermosos son los versos de tus prólogos.
EURÍPIDES