Las Ranas
Las Ranas ¿Y tú, autor de semejantes versos; tú que imitas al componerlos las doce posturas de Cirene (205), te atreves a censurar los míos?
Tales son sus cantos líricos: examinemos ahora sus monólogos (206):
Oscuridad profunda de la noche,
del fondo de tu abismo tenebroso
¿qué ensueño pavoroso
envías a mi mente conturbada?
Sin duda es un aborto del averno,
un alma inanimada,
de horrible aspecto y de letal mirada,
un hijo de la noche y del infierno,
de uñas de acero y veste rozagante.
La lámpara brillante,
esclavas, encended, y al cristalino
río hurtadle la linfa en vuestras urnas;
calentadla y podré de este divino
sueño purificarme,
que en las horas nocturnas
ha venido espantoso a atormentarme.
¡Oh Posidón! ¿Qué es esto?
El prodigio funesto
ved, mis consortes en destino impío,
¡ah! Glice sin entrañas
¡huye, huye, y se lleva el gallo mío!