Acerca del Alma
Acerca del Alma Pero, por más que la armonÃa consista en una cierta proporción o combinación de elementos, no es posible que el alma sea ni lo uno ni lo otro. Añádase que el mover no es una actividad propia de la armonÃa y que, 408asin embargo, todos se la atribuyen al alma —por asà decirlo— de modo primordialÃsimo. Por otra parte, encaja mejor con los hechos aplicar la palabra armonÃa a la salud y, en general, a las virtudes corporales que al alma: para comprobarlo sin lugar a dudas, bastarÃa con intentar atribuir las afecciones y acciones del alma a cualquier tipo de armonÃa; a buen seguro que resul5tarÃa difÃcil encajarlas. Más aún, puesto que al utilizar la palabra armonÃa se suele aludir a dos cosas distintas —de una parte y en sentido primario se aplica a la combinación de aquellas magnitudes que se dan en seres dotados de movimiento y posición, cuando encajan entre sà de tal modo que no dejan lugar a ningún elemento del mismo género; de otra parte y derivadamente, se alude a la proporción de los elementos en mezcla— ni en un sentido ni en otro es correcto apli10caria al alma. En cuanto a concebir a ésta como la combinación de las partes del cuerpo, se trata de algo verdaderamente fácil de refutar: múltiples y muy variadas son, en efecto, las combinaciones de las partes; ¿cómo y de qué ha de suponerse, entonces, que son combinación el intelecto, la facultad sensitiva o la facultad desiderativa? Pero es que resulta igualmente absurdo identificar al alma con la proporción de la mezcla, dado que la mezcla de los elementos no guarda la misma proporción en el caso de la carne y en el 15caso del hueso. La consecuencia serÃa que se tienen muchas almas por todo el cuerpo, puesto que todas las partes provienen de la mezcla de los elementos y la proporción de la mezcla es, a su vez, armonÃa y, por tanto, alma.