El arte de la politica
El arte de la politica Aquí supongo, como se ve, un gobierno que no hubiese recibido una organización perfecta, aunque sin carecer completamente por otra parte de los elementos indispensables, que no hubiese sacado todo el partido posible de sus recursos y que tuviesen aún mucho que perfeccionar.

Si el primer deber del político consiste en conocer la constitución que, pasando generalmente como la mejor, pueda darse a la mayor parte de las ciudades, es preciso confesar que, las más de las veces, los escritores políticos, aun dando pruebas de gran talento, se han equivocado en puntos muy capitales porque no basta con imaginar un gobierno perfecto. Se necesita, sobre todo, un gobierno practicable, que pueda aplicarse fácilmente a todas las comunidades.
Lejos de esto, en nuestros días, solo se nos presentan constituciones inaplicables y excesivamente complicadas. Y cuando se inspiran en ideas más prácticas, solo se hace para alabar a Lacedemonia o a otra comunidad cualquiera, a costa de todas las demás que existen en la actualidad.

Cuando se propone una constitución, es preciso que esta pueda ser aceptada y puesta fácilmente en ejecución, partiendo de la situación de las comunidades actuales.