Física
Física A veces encontramos lugares donde todavía se oyen los ecos de la herencia jónica, como cuando en Met. IV se dice: «Pero, puesto que buscamos los principios y las causas más elevadas, es evidente que esos principios y causas tendrán que ser de cierta phýsis por sí misma» (Met. 1003a27-29). Y a continuación se reformula esta búsqueda como la búsqueda de los principios del ente en cuanto ente. Aparentemente se trata de una identificación de campos, como si la ciencia del ente en cuanto tal fuera sólo una reformulación de la antigua ciencia perì phýseos, pero si seguimos la lectura veremos que se vuelve a la diferenciación aspectual. Y es que la filosofía ha experimentado con Platón un cambio decisivo, a saber: el enfoque esencialista de los problemas. Con él, toda una constelación de palabras van a cobrar un nuevo significado. Así, phýsis pasa a significar eîdos o esencia, como cuando habla de la «phýsis de la Belleza» (Fedro 248b), o de «la phýsis del Ser (ón)» (Rep. 537c), o cuando, en contraposición a la mera existencia mental, dice: «lo Contrario mismo… (existe) en la phýsis» (Fedro 103b), es decir, en el orden esencial de lo real. Desde esta perspectiva esencialista es como tenemos que entender el uso aristotélico de la expresión «phýsis tÔn ónton», a saber, como la esencia de los entes, su ousía; tà phýsei ónta significa entonces los entes que son tales en virtud de su propia esencia[18], a diferencia de los téchnei ónta. Se objetará que phýsis no tiene en Aristóteles un sentido inteligible como en Platón, sino en función de la experiencia sensible. Ciertamente, para nuestro filósofo la materia no es una mera circunstancia, sino que a los entes naturales les es esencial el tenerla desde el punto de vista de la generación, de sus cambios y transformaciones, de su localización, etc.; pero a la hora de conceptuarlos, nos dice en Fís. II 1 que los phýsei ónta son preponderantemente eîdos, forma, en cuanto principio determinante de su entidad.