FÃsica
FÃsica Alguien podrÃa objetar que Aristóteles se tomó buen cuidado en distinguir los argumentos «lógicos» (o dialécticos) de los argumentos «fÃsicos», por lo que es excesivo darle a la dialéctica el alcance que aquà se le está dando. Frente a tal posible objeción diremos, primero, que aquà no estamos afirmando que el método de la FÃsica sea sólo dialéctico. Ciertamente, hay en esta obra muchos argumentos que parecen depender de exigencias empÃricas especÃficas, como, por ejemplo, los referidos a los lugares naturales. Hay además múltiples pasajes donde la manera de argumentar es deductiva. Pero es evidente que tomada en su conjunto la FÃsica no es la exposición de una ciencia apodÃctica según el modelo de los AnalÃticos. En segundo lugar, es un error creer que la aporética en Aristóteles es sólo una propedéutica del saber, similar a lo que fue el status quaestionis en los aristotélicos medievales, y que tras ella encontramos el método propiamente aristotélico. Por el contrario, la aporética impregna todas las pragmateÃai de esta obra; no es un momento preliminar, sino que también, por ejemplo, la pregunta por la phýsis del tiempo está dominada por la aporética. En tercer lugar, es un error creer que physikós significa «empÃrico», «fundado en los hechos» o en la experiencia sensible inmediata, como también lo es creer que los lógoi logikoà de los dialécticos eran construcciones puramente conceptuales de espaldas a la experiencia. La diferencia entre logikós y physikós está más bien en el tipo de razones que se aducen, generales en un caso, especÃficas en el otro, por ser «apropiadas» (oikeÃoi) al génos a estudiar. La FÃsica no es una obra de ciencia empÃrica, como lo fue, por ejemplo, la Historia animalium, una obra realmente genial que decidió el destino de la zoologÃa; no lo es porque los datos observacionales no son ni punto de partida ni fundamento de cuanto aquà se dice.