Obra biologica
Obra biologica Como las sustancias, ciertamente, son las formas últimas y éstas son formalmente indivisibles, como Sócrates o Corisco [184], debemos, o bien mencionar primero sus atributos generales, o bien repetir muchas veces lo mismo, como ya hemos dicho [185] (los rasgos generales son comunes, los llamamos generales porque pertenecen a muchos). La dificultad está en decidir cuál de los dos métodos hay que practicar. Pues, en tanto que la sustancia es lo formalmente indivisible, sería mejor, si fuese posible, estudiar por separado lo particular y formalmente indivisible, como hacemos al tratar sobre el hombre, y también al tratar sobre el ave (género éste que contiene especies), es decir, sobre las indivisibles, como gorrión [186], grulla o cualquier otra. Pero en la medida en que habrá que hablar muchas veces de la misma característica, pues muchos la tienen en común, resultará extraño y [644b] prolijo hablar de cada uno por separado.
Así pues, quizás lo correcto sea tratar las características comunes por géneros, bien distinguidos por la gente y que tienen especies no muy distantes y una naturaleza común, como aves, peces o cualquier otro sin nombre pero que, como género, englobe las especies que están en él. Pero todo lo que no sea así, será estudiado según lo particular, como al tratar sobre el hombre u otro similar [187].