Obra biologica
Obra biologica Queda hablar sobre los cuernos [354]. Estos crecen por naturaleza en la cabeza de los que los poseen. Ahora bien, sólo los tienen los vivíparos. Por semejanza y como metáfora también se habla de cuernos en algunos otros animales pero en ninguno de ellos cumplen la función de cuernos [355]. Los vivíparos los poseen para la defensa y la lucha, lo cual no sucede en ninguno de los otros que hemos dicho, pues ninguno utiliza los cuernos ni para defenderse ni para dominar, que es, precisamente, la función propia de la fuerza. Así pues, ningún animal fisípedo posee cuernos. La razón de esto es que el cuerno es un medio de defensa, y los fisípedos tienen otros tipos de defensa. La naturaleza ha dotado de uñas a unos, a otros, de dientes adecuados para el combate, y a otros, de alguna otra parte semejante para la defensa. La mayoría de los bisulcos poseen cuernos para el ataque [663a], así como algunos solípedos, aunque otros los tienen sólo para defenderse; a los que la naturaleza no ha dotado de un medio de lucha diferenciado para protegerse, les ha ayudado con la rapidez de su cuerpo, como a los caballos, o con el tamaño, como a las camellas. En efecto, la superioridad de tamaño es suficiente para impedir que sean destruidos por otros animales, como ocurre con las camellas y, más aún, con los elefantes. Los que poseen colmillos, como el género porcino, tienen el pie partido en dos.
