Obra biologica
Obra biologica La mayorÃa de los animales sanguÃneos tienen también la bilis, unos sobre el hÃgado y otros enlazada con los intestinos, porque su naturaleza no es inferior a la del bajo vientre. Queda muy claro en los peces. Todos éstos la poseen y la mayorÃa junto a los intestinos, y algunos la tienen extendida a lo largo de todo él, como el bonito. La mayorÃa de las serpientes también la tienen asÃ. Por eso, precisamente, los que afirman que la naturaleza de la bilis existe para una determinada sensación, no están en lo cierto. Dicen que es por lo siguiente: para que se irrite cuando molesta la parte del alma que rodea el hÃgado, y provoque alegrÃa cuando es liberada. Unos carecen totalmente de bilis, como el caballo, el mulo, el asno, el ciervo y el gamo. El camello no tiene una bilis diferenciada, sino más bien, pequeños vasos biliares. Entre los animales marinos, la foca no tiene bilis, ni tampoco el delfÃn. Dentro del mismo género, unos individuos parecen tenerla y otros no, como ocurre con el género de los ratones. El hombre pertenece a estos grupos ya que algunos parecen tener bilis en el hÃgado y otros, no. Por eso se produce una disensión en torno al género entero. Los que por casualidad observan que está en la mayorÃa, suponen que la tienen todos [455]. Asà ocurre respecto a las ovejas y las cabras. La mayor parte [677a] de éstos tiene bilis, pero en ocasiones tienen tanta que el exceso parece ser monstruoso, como en Naxos [456], aunque a veces, no tienen, como en cierto lugar de la zona de Calcis [457], en Eubea [458]. Además, como hemos dicho, la de los peces está muy unida al hÃgado. El cÃrculo de Anaxágoras [459] no está en lo cierto al suponer que es la causa de las enfermedades agudas, porque cuando es muy abundante, se esparce hacia el pulmón, las venas y los costados. Pero casi todos los animales que padecen enfermedades, carecen de bilis, y esto podrÃa verse claramente en las anatomÃas [460]. Es más, la cantidad que hay durante las enfermedades y la que se esparce es incomparable. Sin embargo, parece que igual que la bilis que se produce en el resto del cuerpo es una excreción o una escoria, asà también, la bilis que hay sobre el hÃgado es una excreción y no tiene ninguna finalidad, como el residuo que se produce en el estómago y los intestinos. A veces, la naturaleza también se sirve de las excreciones para una utilidad, pero no por esto es preciso buscar una finalidad para todo [461]. Sin embargo, aunque en algunas cosas sea asÃ, otras muchas existen por necesidad.