PolÃtica
PolÃtica Todas estas maniobras y otras del mismo género que la tiranÃa emplea para sostenerse son profundamente perversas.
En resumen, se las puede clasificar desde tres puntos de vista principales, que son los fines permanentes de la tiranÃa: primero, el abatimiento moral de los súbditos, porque las almas envilecidas no piensan nunca en conspirar; segundo, la desconfianza de unos ciudadanos respecto de otros, porque no se puede derrocar la tiranÃa mientras los ciudadanos no estén bastante unidos para poder concertarse; y asà es que el tirano persigue a los hombres de bien como enemigos directos de su poder, no sólo porque éstos rechazan todo despotismo como degradante, sino porque tienen fe en sà mismos y obtienen la confianza de los demás, y además son incapaces de hacer traición ni a sà mismos ni a nadie; por último, el tercer fin que se propone la tiranÃa es la extenuación y el empobrecimiento de los súbditos; porque no se emprende ninguna cosa imposible, y por consiguiente el derrocar a la tiranÃa, cuando no hay medios de hacerla. Por tanto, todas las precauciones del tirano pueden clasificarse en tres grupos, como acabamos de indicar, pudiendo decirse que todos sus medios de salvación se agrupan alrededor de estas tres bases: producir la desconfianza entre los ciudadanos, debilitarles y degradarlos moralmente.