Retorica
Retorica Este planteamiento introduce, desde luego, una profunda modificación respecto del método ek tópon de la selección de enunciados. No obstante —y esto es fundamental, porque cuestiona una de las bases de las lecturas genéticas—, tal modificación no da lugar a dos puntos de vista contradictorios. En el cap. I 4, con el que se inicia el estudio de la oratoria deliberativa, la búsqueda de las proposiciones plausibles es confiada a dos métodos paralelos: el que ya conocemos de los lugares comunes, «a partir de los cuales» (ex hôn) se obtienen premisas para los razonamientos de probabilidad; y otro distinto, al que ya me referí en el anterior epígrafe, que fija su atención en las materias «a propósito de las cuales» (perì hôn) puede conseguir sus enunciados el retórico[300]. En relación con este último método, Aristóteles indica otra vez —como en I 2— que los argumentos se toman de las mismas especies de que también hacen uso las ciencias particulares; pero aclara ahora que ello es así, no en consideración a su verdad (alétheia), sino a su capacidad (dýnamis) de ser usadas como písteis o clases de enunciados plausibles[301]. Las especies propias no modifican, desde esta perspectiva, la naturaleza de los enunciados retóricos: como en el caso de los lugares que son fuentes de enunciados comunes en tanto que písteis, también las especies propias se toman por su valor común como especies de písteis y no como enunciados específicos de las ciencias.