Retorica
Retorica El proceso que desemboca en este estado de cosas puede reconstruirse, en principio, con apreciable certidumbre. Que la génesis de la retórica de las especies se halla vinculada, según he sugerido ya, a las tesis del Perì léxeos, parece seguro. Y, en efecto, lo que Aristóteles ha comprendido en su análisis sobre la léxis es que no hay que esperar a obtener enunciados persuasivos por la vía de los lugares comunes, es decir, por la comprobación del uso común de las proposiciones conforme a la propiedad de ciertos conceptos lógicos generales. En realidad, este método requiere usarse muy pocas veces, por cuanto el examen de la «expresión adecuada» demuestra que existen proposiciones de cierta clase que implican —o contienen— tópicos particulares y que pueden funcionar, en consecuencia, como lugares comunes. Junto a la propiedad que acompaña a ciertas nociones generales, desde las que se seleccionan enunciados persuasivos, es posible referirse, así pues, a la propiedad que poseen ciertas especies de proposiciones, que forman igualmente, pero ahora en sí mismas, enunciados persuasivos.